Regañar para educar, ¿funciona?

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Los especialistas aseguran que los regaños (sin maltratos y gritos) son saludables siempre y cuando estos ayuden a establecer reglas y pautas de comportamiento. Para “regañar” a un pequeño no es necesario recurrir a la violencia. Aquí te decimos cómo funciona esta estrategia.

1. Es mejor regañar a tiempo. Nada de aguantar diez travesuras y a la undécima hacer pagar todas juntas con un enfado desproporcionado.

2. No descalifiques. Puedes decir: “No tomes los juguetes tu hermano” o “tienes que dormirte temprano”; pero no: “Eres malo”, “eres un tonto”. Esas etiquetas no le ayudan al niño a entender los que debe cambiar y, lo que es más peligroso, se incorporan al concepto que se está formando de sí mismo, con lo que acabará portándose de acuerdo con ellas.

3. Es mejor no gritar. Los padres que no se alteran son los que mejor hacen valer su autoridad.

4. Prohibido comparar. Nada de “aprende de tu hermano “. Un niño mostrará mejor disposición si lo estimulamos a superarse. Las comparaciones crean resentimientos, disminuyen la autoestima y rara vez conducen a una mejora real.

5. No amenazar en vano. Al decir “si no haces lo que te digo no sales en tres meses”, la amenaza es tan poco realista, que no es creíble. Si alguna vez se usa una amenaza de un castigo debe ser realista y, además, debe cumplirse: “Si vuelves a jugar con el balón dentro de casa te lo quito toda la tarde”.

6. No desautorizarse entre padre y madre. Alguna vez mamá puede levantar un castigo que impuso papá y este hacer que no pasó nada. Esto no es ninguna catástrofe. Pero si la autoridad no está definida ni las normas claras, el niño puede incluso aprender a maniobrar para enfrentar a sus padres, se rebelará con frecuencia y no desarrollará como hábitos el respeto y la obediencia.

7. No entrar en discusiones interminables. Cuando se corrige hay que dar una explicación, pero eso no significa entrar en una pelea sin fin. Tras el razonamiento, es mejor mostrarse firme.

Vía Padres e Hijos

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4 thoughts on “Regañar para educar, ¿funciona?

  1. Muy de acuerdo. Son prácticamente las mismas normas para el “establecimiento de límites” recomendadas por Jean Piaget. Se aprecia en ellas el sentido común, ese sentido tan abandonado por algunas teorías que hacen de cualquier castigo causa de un “trauma infantil”. Lo que en verdad causan, es la inseguridad y pérdida de autoridad paternas, y el desarrollo de niños conscientes sólo de sus “derechos” y no de sus deberes. Es lo que, por desgracia, estamos viendo cada vez con más frecuencia.
    Raymond H. Haller

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